Creativo, naturalista, independiente y humanista. Cualquier definición del castellonense Juan Ripollés, nacido en 1932, necesita rasgos como estos para describir a uno de los grandes del arte contemporáneo español del siglo XX y XXI.
Como uno de los referentes del expresionismo figurativo español, Ripollés ha completado desde entonces un amplio recorrido por diferentes tendencias estilísticas hasta instalarse, hoy en día, en una época marcada por el vitalismo de sus escenas, evocadoras de un pulso activo y de una existencia emocional y expresiva.
Ripollés, además, es un revolucionario, un rebelde vitalicio en tiempos de alianzas internacionales económicas, culturales y políticas.
Defensor de las libertades durante el franquismo, centinela vitalicio del pensamiento plural con un puñado de pinceles en la mano, durante unos años dio un giro radical a su vida y, en una masía sin luz, agua corriente o teléfono, se recluyó en el aislamiento de los anacoretas hasta gestar un hábitat de intimidad fecundo en creatividad, en inspiración, en idealización.
Fue ese cosmos de sentimientos privados y soliloquios el que fraguó al Beato Ripo, atávico y asceta, el mismo a quien retrató el escritor Manuel Vicent en uno de sus libros más conocidos.
Recuerda que puedes dejar un comentario, o enlazarnos desde tu web utilizando esta URL de referencias.
























