Héctor Colonques, presidente de Porcelanosa, ha convertido el azulejo en un elemento de decoración imprescindible en el hogar. La empresa, con más de 4.000 empleados, es líder del sector.
El Grupo Porcelanosa con más de 30 años de historia, nacido en la localidad castellonense de Villarreal, es hoy el número uno en su sector.
Además de la marca Porcelanosa dedicada a la cerámica, poco a poco el grupo ha ido aumentando y hoy cuenta ocho empresas. Tiene una segunda marca de cerámica Venis; Gamadecor fabrica muebles de cocina; System-pool es la marca para hidromasajes; L’Antic Colonial utiliza materiales naturales para fabricar revestimientos y pavimentos artesanales; Butech se dedica a instalación y mantenimiento de los productos del grupo; Noken es una marca especializada en gritería, sanitarios, radiadores y accesorios de baño; y Ceranco, cerámica para grandes obras.
El prestigio ganado con su política de innovación y calidad y su gusto por lo bello y lo confortable han hecho de Porcelanosa todo un referente.
Hoy en día cuenta con 350 tiendas en los cinco continentes. En la ciudad de Valencia puedes encontrar tiendas Porcelanosa, en la calle Colón número 50 y 56, además de su nueva tienda enfrente de El Corte Inglés de la Avda. De Francia.
Este éxito al frente de la azulejera familiar le ha valido el reconocimiento en la edición de este año de los Premios a la Empresa Familiar del semanario Actualidad Económica como mejor empresario familiar.
Tiene muy claro que para explicar el éxito de Porcelanosa hay que remontarse a los orígenes. “Mi padre tenía un almacén de naranjas que exportaba mucha mercancía, sobre todo a Inglaterra”. Estos antiguos naranjeros de Villarreal (Castellón) eran capaces de vender la fruta casi en cualquier país, sin hablar idiomas, pero con habilidad comercial. “Mi hermano Manuel y yo somos gemelos y nos incorporamos al negocio de mi padre a los 18 años. Estuvimos allí hasta los 26, cuando quisimos hacer una central hortofrutícola más grande. Por eso pedimos a varios amigos de Villarreal que entraran en nuestro negocio. Uno de ellos fue José Soriano, que ya estaba en el negocio de la cerámica. Él aportó entonces sus huertos de naranjas”.
La alianza empresarial entre las dos familias, por tanto, se forjó en torno a los cítricos. Pero, como recuerda Héctor Colonques, “la naranja es un negocio muy irregular. José Soriano nos propuso a mi hermano y a mí crear una sociedad de cerámica que fuera mayor que la que él tenía. Primero entramos como inversores, pero posteriormente nos incorporamos para llevar también el tema comercial”. En 1973, cuando se formalizó la creación de Porcelanosa, los hermanos Colonques tenían treinta años.
Muchas empresas constituidas por varias familias diferentes añaden a los típicos conflictos de una firma familiar la pugna encubierta entre las dos genealogías presentes en el accionariado y la gestión. En Porcelanosa, según explica Colonques, las relaciones entre ambas familias han sido uno de los factores de cohesión. “Hicimos un buen tándem”, asegura.
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